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| La Biblia enseña que Dios creó
todos los seres vivos según su especie. Podemos suponer con seguridad que
Dios ha dotado a los seres vivos de las habilidades y capacidades que cada uno necesita para
sobrevivir. Veamos el ejemplo del oso negro teniendo esto en cuenta.
Durante la típica temporada de hibernación, muchos procesos fisiológicos disminuyen drásticamente en el oso negro, que no come ni bebe durante este tiempo, sino que utiliza la grasa como fuente principal de energía. La reducción de la actividad muscular y el ayuno prolongado durante la hibernación deberían causar una grave atrofia muscular y la consiguiente pérdida de fuerza. Curiosamente, no se produce una pérdida significativa de masa corporal magra en el oso durante la hibernación, excepto en las hembras lactantes, que experimentan una modesta pérdida del 4-10 % de proteína muscular. |
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Resulta que, a nivel molecular, una serie de genes específicos que codifican las enzimas utilizadas en la síntesis de proteínas en el músculo esquelético y el tejido hepático se sobreexpresan durante la hibernación. Se produce una regulación a la baja simultánea de algunos genes que promueven la degradación de las proteínas, mientras que la degradación de cierto colágeno de tipo I en los tejidos conectivos proporciona aminoácidos esenciales para la síntesis de proteínas. Esto permite a los osos negros reducir la atrofia muscular durante los prolongados periodos de inmovilidad y ayuno durante la hibernación, lo que les permite salir de la hibernación en primavera con bastante vigor y fuerza, listos para reanudar su actividad normal.
El hecho simple y sorprendente es que este proceso se produce automáticamente, sin que el oso negro tenga que pensar en ello. Lógicamente, un sistema biológico tan complicado, tan perfecto y autorregulado, no puede haberse desarrollado por etapas o por casualidad.
Bibliography
Fedorov, V.B., A.V. Goropashnaya, et al. 2009.
Elevated expression of protein biosynthesis genes in liver and muscle of hibernating black
bears (Ursus americanus). Physiol. Genomics 37:108–18.
Figure caption:
Black bear. Photo (WO1927-28) by Mike Bender.
Courtesy of U.S. Fish and Wildlife Service.
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