Las más grandes garantías
de la Palabra
Por Ruby Zapata de
Villarreal
Aquí hay algunas porciones de las Escrituras para que comiences
a reclamar las promesas de Dios para tu vida.
Promesas para tus seres amados inconversos:
Lc 5:32 No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al
arrepentimiento
Lc 19:10 Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar
lo que se había perdido.
Jn 3:3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de
cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino
de Dios.
Jn 3:17 Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para
condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.
Hch 11:14 él te hablará palabras por las cuales
serás salvo tu, y toda tu casa.
Hch 16:31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo,
y serás salvo, tú y tu casa.
Ro 5:8 Mas Dios muestra su amor para con nosotros, en que siendo
aún pecadores, Cristo murió por nosotros.
1 Co 7:13-16 Y si una mujer tiene marido que no sea creyente,
y él consiente en vivir con ella, no lo abandone. Porque el marido
incrédulo es santificado en la mujer, y la mujer incrédula
en el marido; pues de otra manera vuestros hijos serían inmundos,
mientras que ahora son santos. Pero si el incrédulo se separa,
sepárese; pues no está el hermano o la hermana sujeto a
servidumbre en semejante caso, sino que a paz nos llamo Dios. Porque ¿qué
sabes tú, oh mujer, si quizá harás salvo a tu marido?
¿O qué sabes tú, oh marido, si quizá harás
salva a tu mujer?
1 P 3:1-2 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros
maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados
sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta
casta y respetuosa.
2 P 3:9 El señor no retarda su promesa, según
algunos la tienen por tardanza, sino que es paciente para con nosotros,
no queriendo que ninguno perezca, sino que todos procedan al arrepentimiento.
Promesas para tus hijos:
Sal 8:2 De la boca de los niños y de los que maman, fundaste
la fortaleza, A causa de tus enemigos, Para hacer callar al enemigo y
al vengativo.
Sal 91:11-12 Pues a sus ángeles mandará acerca
de ti, que te guarden en todos tus caminos. En las manos te llevarán,
para que tu pie no tropiece en piedra.
Sal 127:3-5 He aquí, herencia de Jehová son los
hijos; Cosa de estima el fruto del vientre. Como saetas en mano del valiente,
así son los hijos habidos en la juventud. Bienaventurado el hombre
que llenó su aljaba de ellos; No será avergonzado cuando
hablare con los enemigos en la puerta.
Pr 3:4 Y hallarás gracia y buena opinión ante
los ojos de Dios y de los hombres.
Pr 22:6 Instruye al niño en su camino, y aun cuando fuere
viejo no se apartará de él.
Is 44:3 Porque yo derramaré aguas sobre el sequedal,
y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré
sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.
Is 49:25 Pero así dice Jehová: Ciertamente el
cautivo será rescatado del valiente, y el botín será
arrebatado al tirano; y tu pleito yo lo defenderé, y yo salvaré
a tus hijos.
Is 54:13 Y todos tus hijos serán enseñados por
Jehová; y se multiplicará la paz de tus hijos.
Col 3:20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto
agrada al Señor.
2 Ti 3:15 y que desde la niñez has sabido las Sagradas
Escrituras, las cuales te pueden hacer sabio para la salvación
por la fe que es en Cristo Jesús.
Promesas de prosperidad:
Sal 23:1 Jehová es mi pastor; nada me faltará.
Sal 34:10 Los leoncillos necesitan, y tienen hambre; Pero los
que buscan a Jehová no tendrán falta de ningún bien.
Sal 37:25 Joven fui, y he envejecido, y no he visto justo desamparado,
ni su descendencia que mendigue pan.
Mt 6:31-33 No os afanéis, pues diciendo: ¿Qué
comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los
gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que
tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente
el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.
Lc 6:38 Dad, y se os dará; medida buena, apretada, remecida
y rebosando darán en vuestro regazo; porque con la misma medida
con que medís, os volverán a medir.
2 Co 9:6-8 Pero esto digo: El que siembra escasamente, también
segará escasamente; y el que siembra generosamente, generosamente
también segará. Cada uno dé como propuso en su corazón:
no con tristeza, ni por necesidad, porque Dios ama al dador alegre. Y
poderoso es Dios para hacer que abunde en vosotros toda gracia, a fin
de que, teniendo siempre en todas las cosas todo lo suficiente, abundéis
para toda buena obra.
Fil 4:19 Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta
conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.
3 Jn 2 Amado, yo deseo que tú seas prosperado en todas
las cosas, y que tengas salud, así como prospera tu alma.
Promesas para tu matrimonio:
Gn 2:18 Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre
esté solo; le haré ayuda idónea para él.
Gen 2:24 Por tanto, dejará el hombre a su padre y a su
madre, y se unirá a su mujer, y serán una sola carne.
Sal 101:2 Entenderé el camino de la perfección
cuando vengas a mí. En la integridad de mi corazón andaré
en medio de mi casa.
Pr 3:5-6 Fíate de Jehová de todo tu corazón,
y no te apoyes en tu propia prudencia. Reconócelo en todos tus
caminos, y él enderezará tus veredas.
Pr 10:12 El odio despierta rencillas; Pero el amor cubrirá
todas las faltas.
Ro 13:10 El amor no hace mal al prójimo; así que
el cumplimiento de la ley es el amor.
1 Co 13:4-8 El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene
envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido,
no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia,
mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera,
todo lo soporta. El amor nunca deja de ser; pero las profecías
se acabarán, y cesarán las lenguas, y la ciencia acabará.
Ef 4:31-32 Quítense de vosotros toda amargura, enojo,
ira, gritería y maledicencia, y toda malicia. Antes sed benignos
unos con otros, misericordiosos, perdonándoos unos a otros, como
Dios también os perdonó a vosotros en Cristo.
Ef 5:21-33 Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas
estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque
el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la
iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así
que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también
las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras
mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó
a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado
en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela
a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga
ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también
los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que
ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció
jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como
también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo,
de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre
y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una
sola carne.
1 P 3:1-11 Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros
maridos, para que también los que no creen a la palabra, sean ganados
sin palabra por la conducta de sus esposas, considerando vuestra conducta
casta y respetuosa. Vuestro atavío no sea el externo de peinados
ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno,
el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu
afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios. Porque así
también se ataviaban en otro tiempo aquellas santas mujeres que
esperaban en Dios, estando sujetas a sus maridos; como Sara obedecía
a Abraham, llamándole señor; de la cual vosotras habéis
venido a ser hijas, si hacéis el bien, sin temer ninguna amenaza.
Vosotros, maridos, igualmente, vivid con ellas sabiamente, dando honor
a la mujer como a vaso más frágil, y como a coherederas
de la gracia de la vida, para que vuestras oraciones no tengan estorbo.
Finalmente, sed todos de un mismo sentir, compasivos, amándoos
fraternalmente, misericordiosos, amigables; no devolviendo mal por mal,
ni maldición por maldición, sino por el contrario, bendiciendo,
sabiendo que fuisteis llamados para que heredaseis bendición. Porque:
El que quiere amar la vida y ver días buenos, refrene su lengua
de mal, y sus labios no hablen engaño; apártese del mal,
y haga el bien; busque la paz, y sígala.
1 Jn 4:15-21 Todo aquel que confiese que Jesús es el
Hijo de Dios, Dios permanece en él, y él en Dios. Y nosotros
hemos conocido y creído el amor que Dios tiene para con nosotros.
Dios es amor; y el que permanece en amor, permanece en Dios, y Dios en
él. En esto se ha perfeccionado el amor en nosotros, para que tengamos
confianza en el día del juicio; pues como él es, así
somos nosotros en este mundo. En el amor no hay temor, sino que el perfecto
amor echa fuera el temor; porque el temor lleva en sí castigo.
De donde el que teme, no ha sido perfeccionado en el amor. Nosotros le
amamos a él, porque él nos amó primero. Si alguno
dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es mentiroso. Pues el que
no ama a su hermano a quién ha visto, ¿cómo puede
amar a Dios a quien no ha visto? Y nosotros tenemos este mandamiento de
él: El que ama a Dios, ame también a su hermano.
Promesas para sanidad:
Ex 15:26 Y dijo: Si oyeres atentamente la voz de Jehová
tu Dios, e hicieres lo recto delante de sus ojos, y dieres oído
a sus mandamientos, y guardares todos sus estatutos, ninguna enfermedad
de las que envié a los egipcios te enviaré a ti; porque
yo soy Jehová tu sanador.
Sal 103:3 El que perdona todas tus iniquidades, El que sana
todas tus dolencias.
Sal 107:20 Envió su palabra, y los sanó, y los
libró de su ruina.
Pr 4:20-22 Hijo mío, está atento a mis palabras;
inclina tu oído a mis razones. No se aparten de tus ojos; guárdalas
en medio de tu corazón; porque son vida a los que las hallan, y
medicina a todo su cuerpo.
Is 53:5 Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido
por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y
por su llaga fuimos nosotros curados.
Jer 17:14 Sáname, oh Jehová, y seré sano;
sálvame, y seré salvo; porque tú eres mi alabanza.
Jer 30:17 Mas yo haré venir sanidad para ti, y sanaré
tus heridas, dice Jehová; porque desechada te llamaron, diciendo:
Esta es Sion, de la que nadie se acuerda.
Mal 4:2 Mas a vosotros los que teméis mi nombre, nacerá
el Sol de justicia, y en sus alas traerá salvación; y saldréis,
y saltaréis como becerros de la manada.
Mt 8:8 Respondió el centurión y dijo: Señor,
no soy digno de que entres bajo mi techo; solamente di la palabra, y mi
criado sanará.
Mt 9:35 Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,
enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio
del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia del pueblo.
Mr 16:15-18 Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio
a toda criatura. El que creyere y fuere bautizado, será salvo;
mas el que no creyere, será condenado. Y estas señales seguirán
a los que creen: En mi nombre echarán fuera demonios; hablarán
nuevas lenguas; tomarán en las manos serpientes, y si bebieren
cosa mortífera, no les hará daño; sobre los enfermos
pondrán sus manos, y sanarán.
Lc 6:19 Y toda la gente procuraba tocarle, porque poder salía
de él y sanaba a todos.
Stg 5:14-16 ¿Está alguno enfermo entre vosotros?
Llame a los ancianos de la iglesia, y oren por él, ungiéndole
con aceite en el nombre del Señor.
3 Jn 2 Misericordia y paz y amor os sean multiplicados.
Promesas para la paz interior:
Sal 37:11 Pero los mansos heredarán la tierra, y se recrearán
con abundancia de paz.
Sal 119:165 Mucha paz tienen los que aman tu ley, y no hay para
ellos tropiezo.
Is 26:3 Tú guardarás en completa paz a aquel cuyo
pensamiento en ti persevera; porque en ti ha confiado.
Is 26:12 Jehová, tu nos darás paz, porque también
hiciste en nosotros todas nuestras obras.
Is 55:12 Porque con alegría saldréis, y con paz
seréis vueltos; los monte y los collados levantarán canción
delante de vosotros, y todos los árboles del campo darán
palmadas de aplauso.
Jn 14:27 La paz os dejo, mi paz os doy; yo no os la doy como
el mundo la da. No se turbe vuestro corazón, ni tenga miedo.
Ro 5:1 Justificados, pues, por la fe, tenemos paz para con Dios
por medio de nuestro Señor Jesucristo.
Ro 8:6 Porque el ocuparse de la carne es muerte, pero el ocuparse
del Espíritu es vida y paz.
Ro 14:17-19 Porque el reino de Dios no es comida ni bebida,
sino justicia, paz y gozo en el Espíritu Santo. Porque el que en
esto sirve a Cristo, agrada a Dios, y es aprobado por los hombres. Así
que, sigamos lo que contribuye a la paz y a la mutua edificación.
Ro 15:13 Y el Dios de esperanza os llene de todo gozo y paz
en el creer, para que abundéis en esperanza por el poder del Espíritu
Santo.
Fil 4:6-7 Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas
vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con
acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento,
guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.
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